“Si caemos, hay que levantarse, curar las heridas, descansar lo necesario y seguir nuestro camino”

“Si caemos, hay que levantarse, curar las heridas, descansar lo necesario y seguir nuestro camino”

Sechu López (Vigo, 1965), nuevo friend Ternua lleva sobre sus hombros la experiencia de toda una vida dedicada al deporte. Polifacético donde los haya, ha sido presidente y vicepresidente del Club Montañeiros Celtas, y también, director técnico de la Federación Gallega de Montañismo. En la actualidad, además, es juez-arbitro nacional de Carreras por Montaña, titulado por la FEDME. Sechu es todo un deportista multidisciplinar que a sus 49 años ha participado en todo tipo de deportes, como por ejemplo: baloncesto, Kárate, parapente, piragüismo, vela y buceo; hasta que a los 23 años se puso en serio con los deportes de montaña. El montañero gallego ha practicado todas las modalidades: escalada, alpinismo, descenso de barrancos, esquí, carreras por montaña, BTT, espeleología… Con tres Ochomiles ya en su mochila está preparando una expedición al Himalaya para la próxima primavera, a la cual irá equipado por Ternua. ¿Cómo te describirías a ti mismo?
Soy una persona alegre y optimista. Me considero un apasionado de la naturaleza, quizás por ello el verde sea mi color favorito. Me gusta aprender, de los que saben, de los errores, de los retos frustados… me gusta vivir experiencias diversas sin miedo al resultado, porque si se afrontan retos dando lo mejor de uno mismo, aunque no se consiga lo pretendido, nunca deberá considerarse un fracaso y se podrá hacer mejor en el futuro, nadie es infalible. Si caemos, hay que levantarse, curar las heridas, descansar lo necesario y seguir nuestro camino, esa es la actitud.

Sechu Lopez Ternua 02

Sechu Lopez, friend de Ternua

Has practicado una interminable lista de deportes pero, finalmente te decantaste por los deportes al aire libre y, principalmente, por la montaña, ¿por qué?
Bueno, la verdad es que me gusta hacer cualquier actividad en la naturaleza, si eres observador siempre te sorprende, y en los espacios abiertos es donde me siento más libre, más cómodo… más feliz. Puedo estar un par de horas en un río haciendo fotos a las libélulas y luego ir a correr por el monte, me atraen las sensaciones diferentes, como al recorrer una cueva o bucear en el mar, pero la alta montaña es mi lugar favorito, quizás por ser uno de los pocos lugares salvajes que nos quedan, un terreno ideal para la aventura y la exploración de nuestros propios límites.
Aconcagua, Gasherbrum II, Shisha Pangma Central… ascensiones todas ellas en solitario. ¿Contra qué lucha Sechu López? Diciéndolo de otro modo, ¿qué es lo que le aporta la soledad?
No lucho contra nada, las montañas no están en guerra con nosotros, nos atrae su belleza o su dureza y debemos respetarlas tal como son, la lucha es interior para conseguir dar cada nuevo paso con mayor firmeza, mejorar, son una lección de vida. La soledad aporta un plus de concentración y compromiso, no dependes de nadie ni nadie depende de ti, pero sobre todo hace intimar más con el medio que te rodea y eso me encanta. De todas formas, aunque me agrada mucho ir solo, acompañado me siento muy bien y no rechazo compañía. He llegado a muchas cumbres en solitario, pero a muchas más acompañado, lo que si tengo es la determinación necesaria para seguir luchando por alcanzar mis sueños aunque las cosas se tuerzan, y también por eso a veces llego solo. La tenacidad suele dar sus frutos y la clave es tener una gran confianza en uno mismo y ser capaz de tomar decisiones acertadas en situaciones delicadas. Cierto riesgo siempre existe, hay que saber valorar hasta donde se puede, o se debe, llegar.

Y a 8 mil metros, solo, luchando casi contra uno mismo… ¿qué le pasa a uno por la cabeza?

La ilusión por llegar a las cumbres está en cada montañero, alcanzar las más altas es un sueño difícil de conseguir porque requiere un gran esfuerzo, sobre todo económico, pero también familiar, laboral… A mí se me pasa por la cabeza toda la gente que me ha ayudado a hacer realidad ese sueño, que confían en mí y en mis posibilidades, pensar en ello me aporta energía, miro a mi alrededor y me considero afortunado de poder estar allí; con todo, el sufrimiento físico es más llevadero, la mente se hace más poderosa y eres más capaz de superar las dificultades, la recompensa será más placentera cuanto mayor haya sido el esfuerzo.
En esas situaciones, ¿uno es consciente de los riesgos que está tomando? ¿Puede ser consciente, como te ocurrió en el Manaslu en 2010, de que tiene que dar la vuelta, que se está jugando la vida y que hay que desandar el camino?
En el Manaslu no renuncié a la cumbre por el riesgo a perder la vida, renuncié por el riesgo a perder un dedo (pulgar mano derecha), tenía síntomas de congelaciones y decidí bajar, fue duro renunciar pero hice lo correcto, yo soy, como la mayoría, de los que piensa que no merece la pena perder la integridad física por sumar una cumbre, las montañas siempre están ahí y nosotros quizás podremos volver a intentarlo. En un descenso puedes tener problemas, pero hay que bajar, subiendo con problemas estos irán a peor, lo lógico es renunciar a seguir subiendo. También es verdad que a 8000 metros, no se piensa con claridad y es más fácil cometer errores.
En la expedición que hiciste al Annapurna en 2012, grabaste unas imágenes sobrecogedoras de un alud en el que casi sepulta a varios montañeros, entre ellos al propio Carlos Soria. ¿Se es más consciente de los riesgos cuando, como en este caso, se es testigo de excepción del carácter de la montaña?
Cuando se va a una gran montaña sabemos que hay riesgos que no podemos controlar, como las avalanchas, y en el Annapurna estas son abundantes y especialmente impredecibles, por eso está considerada como la montaña más peligrosa. Vamos allí conscientes del peligro, pero cuando ves una gran avalancha pasar por encima de tus compañeros, se te encoje el alma, la angustia es asfixiante y no pasan los segundos… el miedo te bloquea, superarlo es parte de tu fortaleza. A la montaña no hay que temerla, pero hay que ser conscientes de que a veces la línea que separa la vida y la muerte se hace muy fina. Yo respeto a la Montaña y la trato con mimo, y quiero pensar que ella me acepta.
En el propio video se oyen varias voces, la tuya diciendo “hay que ir a por ellos…” un gran gesto de solidaridad y de compañerismo que parece perdura en la montaña… ¿es siempre así?
Socorrer es una reacción humana innata, hay que hacer lo posible por salvar a las personas que pueden perder la vida, el empeño es mayor si las conoces, es natural. En general, considero que el compañerismo sigue existiendo en la montaña, aunque con matices, y la solidaridad es más que necesaria cuando hay accidentes. El problema es que a veces todo el personal está tan al límite de sus fuerzas que ayudar a otro no es posible.
Ese espíritu de solidaridad, esa filosofía, ese respeto a la montaña es lo que ha hecho que Ternua te haya elegido como uno de sus friend. Y para ti, ¿qué supone ser parte de Ternua?

Sechu Lopez Ternua 03

Sechu Lopez, friend de Ternua

La oportunidad de ir equipado por una gran marca, con material muy técnico y de la máxima calidad, que es testado por excelentes montañeros que exigen en sus actividades productos fiables. Además me siento cómodo con Ternua por su claro compromiso con la naturaleza, su apoyo a los deportes de montaña y su afán por desarrollar productos contando con la opinión de quienes los van a usar en sus aventuras.

A partir de ahora, Ternua será compañero de viaje en tus siguientes expediciones. ¿Cuál será tu siguiente reto?
Espero ir al Himalaya la primavera del 2015, quizás al Makalu, tengo en mente algunos proyectos, pero conseguir ir de expedición depende de varios factores, aunque como dije al principio, soy optimista.

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