Situaciones o problemas típicos de aludes

Situaciones o problemas típicos de aludes

Autores:

Iban González, predictor local de aludes en Somport y profesor ACNA

Iker Martínez, esquiador y titulado ACNA

Fuentes: ACNA (Asociación para el conocimiento de la nieve y los aludes)

A menudo sucede que al leer un boletín de peligro de aludes (BPA) nos quedamos con poco más que un número, y quizás unas pinceladas de la distribución del peligro, obteniendo una visión incompleta del problema al que nos enfrentamos. Las situaciones o problemas típicos de aludes, nos ayudan a entender mejor el problema al que nos enfrentamos, ya que nos da una visión global del sistema; de esta manera integraremos en nuestro esquema mental conceptos como terrenos a vigilar, observaciones más adecuadas para realizar nuestra evaluación de la estabilidad y tácticas de comportamiento adecuadas a cada problema. En definitiva, son una herramienta que nos facilita la toma de decisiones en un entorno complejo como es la alta montaña invernal.

La mayoría de los servicios de aludes europeos ya incluyen esta información en sus boletines de peligro. Para el Pirineo se han definido 7 problemas típicos, que a continuación iremos viendo de manera somera. Si queréis profundizar en materia de nieve y avalanchas, la mejor manera es realizar un buen curso formativo impartido por cualquier profesor de la asociación para el conocimiento de la nieve y las avalanchas (ACNA).

-Nieve reciente: después de nevadas significativas. En condiciones desfavorables (Temperaturas muy bajas, viento moderado, temperaturas en ascenso durante la nevada, superficie de la nieve vieja muy suelta o muy lisa) 10 o 20 cm de nieve nueva pueden ser peligrosos. Normalmente afecta a grandes áreas de terreno, siendo mayor el peligro en función de la altitud. La táctica es esperar (1 a 3 días) y gestionar el terreno (pendientes suaves, sin consecuencias).

-Nieve venteada: El viento es el arquitecto de inestabilidad por excelencia, el creador de las placas de viento; ante la presencia de indicios de transporte de nieve (transporte de nieve visible, profundidad variable de las trazas, nieve con cohesión), debemos ponernos en guardia. Si oímos wumpfs, o se abren fisuras que propagan en el manto, estamos en el momento de huir a las trincheras. Como táctica, debemos evitar esquiar acumulaciones de nieve recientes al menos un par de días.

¿Cuáles son los lugares propensos para formar acumulaciones? Normalmente sotaventos, cambios bruscos en las pendientes, bajo collados y crestas… ¡Nunca olvides que el viento cambia de dirección muy fácil!

-Nieve vieja (capas débiles persistentes): Situación aterradora, por fortuna no demasiado habitual en el Pirineo. Dentro del manto se conservan niveles de cristales angulosos durante semanas, que pueden generar grandes propagaciones en el manto. La mejor táctica es gestionar el terreno, y evitar en lo posible zonas delgadas del manto. En superficie, no hay indicios de inestabilidad, aunque por suerte los tests funcionan bien.

-Nieve húmeda a lo largo del día: situación típica de fusión del manto, con una duración habitual de varias horas. Normalmente, un buen control del horario y de la exposición al sol

de las laderas es la mejor manera de gestionar el problema. Precaución extra los días de primavera sin rehielo nocturno, con cielos grises…

-Nieve húmeda por lluvia: La lluvia debilita y sobrecarga el manto de nieve y puede causar avalanchas de nieve húmeda. La mejor táctica es quedarse en casa cuando llueve, si no queda más remedio que salir, evitar transitar bajo canales de avalancha, y sobre todo dejar que llueva bien durante unas horas. Estas primeras horas de lluvia, especialmente sobre un manto de nieve frío, son las más peligrosas. A medio plazo, la lluvia tiene un efecto estabilizador del manto.

-Deslizamientos basales: tipo de alud de fondo, habitual en terreno inclinado y liso (losas rocosas, prados de hierba…). Los aludes son naturales y la mejor táctica consiste en evitar estos terrenos y desconfiar de las grietas de deslizamiento.

-Situación favorable: sin problemas reseñables. Precaución ante las trampas del terreno, ¡una pequeña purga, en un mal terreno puede tener graves consecuencias!

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