Montaña invernal: ¿Qué hacer en caso de avalancha?

Montaña invernal: ¿Qué hacer en caso de avalancha?

antxon ANTXON BURCIO MARTÍN

Guía de Alta Montaña UIAGM.

Guía de Descenso de Barrancos UIAGM.

Técnico Docente de Socorro en Montaña EEAM/FEDME.

Técnico Observador Nivo-Meteorológico por la AEMET /ACNA.

Con la llegada de las primeras nieves a la montaña son muchas las personas que lanzan a esquiar por la montaña, a moverse con sus raquetas o simplemente a andar por la nieve. Pero hay días en que la montaña, con la nieve, se vuelve muy peligrosa. Por tanto es mejor acudir a ella cuando los riesgos son mínimos: solo así disfrutaremos con nuestra actividad.

¿Cuántos se acuerdan de revisar sus conocimientos sobre los riesgos de la montaña en invierno? Siempre que tengamos prevista alguna actividad en montaña en invierno, sin ningún tipo de excusa consultaremos la previsión meteorológica y el riesgo de avalanchas, que nos lo da la escala europea de riesgo de avalanchas.

Los tres tipos de avalanchas más comunes

Avalancha de nieve reciente
Se produce porque la nieve recién caída, ligera y fría se vuelve inestable por acumulación.

No suele ser un tipo de avalancha que provoque muchos accidentes en nuestro entorno más cercano, ya que se da por hecho que los que acuden a la montaña en invierno de forma habitual mantienen las normas elementales de seguridad y, tras fuertes nevadas, suelen esperar un tiempo prudencial a que la nieve se estabilice; no obstante se ha producido alguna con resultados mortales y, por lo tanto, es necesario tenerlas presentes.

Avalancha de placa

El manto de nieve, agitado y transportado por el viento, no se adhiere a las capas inferiores, por la acción del viento, se forman cornisas en las crestas, y la nieve transportada se acumula más abajo formando placas de viento. Se pueden encontrar placas bastante más abajo que las crestas principales. La placa se rompe como un relámpago. Se puede oír un ruido seco característico: “pfff”… La nieve se desliza como una cascada de agua. Este es el tipo de avalanchas que más accidentes produce entre los usuarios de la montaña en invierno.

Avalancha de nieve húmeda (nieve transformada)
Con el aumento de las temperaturas o con la lluvia la nieve se vuelve húmeda, pesada e inestable. Este aumento de peso puede arrastrar pendiente abajo todas las capas de nieve y poner al descubierto el terreno (avalancha de fondo).

Las zonas de seguridad son:

• En la parte alta de las crestas.
• Encima o bajo las grandes rocas.
• Sobre las zonas llanas alejadas del eje de la pendiente.

Antes de la salida:
• Escucha los boletines meteorológicos y nivológicos.
• Pide la opinión de los profesionales y sigue sus consejos:
- Guías de alta montaña.
- Pister-socorristas.
- Guardas de refugios.
• Preguntar:.
- ¿Hay allí una fuerte acumulación de nieve?
- ¿Ha habido viento allí durante y después de la última caída de nieve?
- ¿Se ha producido en altura una fuerte subida de temperatura?
• No salgas nunca solo.
• Informa de tu itinerario.
• Cada uno de los esquiadores del grupo debe llevar, bajo su ropa, un aparato emisor-receptor y saber utilizarlo.
• Ten siempre presente que, cuando se provocan avalanchas de forma artificial, es porque el manto nivoso es muy frágil.

Elección del itinerario

1. A la salida y durante todo el descenso, elegid preferentemente las líneas de crestas antes que las vaguadas, donde la nieve se acumula y por donde se canalizan las avalanchas.

2. Evitad los grandes flanqueos y las conversiones. Separaos mucho cada vez que debáis realizar un flanqueo o ante la sospecha de riesgo.

3. Dividid vuestro descenso de zona de seguridad en zona de seguridad: no bajéis la pendiente de una tirada. Desconfiad de los cambios de pendiente.

4. Una cornisa señala la presencia de placas de viento. Hacer caer la cornisa puede provocar una avalancha. En ningún caso nos debemos aproximar al borde de la cornisa. Desconfiad: se puede romper como el cristal.

o Ante la duda: cambiad de itinerario.

5. En los bosques con mucha pendiente, estad atento al cruzar las zonas por donde las avalanchas anteriores han producido talas. Durante fuertes nevadas se pueden desencadenar allí nuevas avalanchas.

Antes de iniciar el descenso

1. No os fiéis de las huellas existentes. Una avalancha se puede desencadenar incluso después del paso de varios esquiadores.

2. Considerad:
A.- Una vía de escape hacia el costado, para liberaros lateralmente de la avalancha. Preguntaos: ” ¿Si se desencadena una avalancha, hacia dónde vamos a huir?
B.- Una zona de seguridad en la pendiente o debajo de la pendiente donde esperaremos a los demás del grupo. Es decir: ” ¿Dónde nos vamos a resguardar en espera de los otros?
C.- Ante el paso eventual de otros esquiadores, esperar, encima de la pendiente o debajo de la pendiente, a que se alejen.

3. En caso de duda, no vaciléis en renunciar, en dar media vuelta. Haced oídos sordos a las incitaciones y provocaciones de los demás.

El primer esquiador va a entrar en la pendiente

1. Que se suelte las dragoneras de los bastones y las correas de seguridad de los esquís.

2. Que no se quite los esquís para examinar la pendiente.

3. Que tenga mucha precaución y esté siempre muy atento.

4. Que entre suavemente en la pendiente, mirando hacia arriba, escuchando el menor ruido, siempre preparado para huir hacia el costado.

5. Una vez que haya alcanzado la zona de seguridad, otro esquiador puede comenzar su descenso y reunirse con él.

De uno en uno, los demás esquiadores del grupo comienzan a su vez descender…

1. Cada esquiador observa las mismas reglas de vigilancia: una avalancha puede desencadenarse en cualquier momento, incluso después de haber pasado varios esquiadores de vuestro grupo.

2. No descendáis nunca unos detrás de los otros: esto sobrecargaría en exceso la pendiente.

3. Si llega otro grupo de esquiadores, exigid que esperen a que vosotros estéis fuera de la pendiente (en vuestra zona de seguridad) antes de que desciendan.

¿Qué hacer en caso de avalancha?

Si os veis atrapados por una avalancha

1. Sin quitaros los esquís, lanzaos inmediatamente hacia el costado.

2. Si no podéis escapar:

• Intentad quitaros los esquís.
• intentad quedaros en la superficie haciendo movimientos amplios.
• en cuanto seáis conscientes de que la avalancha se ha detenido, golpead para haceros una cámara de aire en vuestra prisión de nieve.
• gritad, emitid sonidos breves y agudos para que atraviesen bien la nieve.
• esperad con calma, confiando en las ayudas.

Un esquiador es arrastrado

• Actuad muy rápido y con calma.
• Seguidle con la vista, identificando bien el lugar donde desaparece: la búsqueda se hará a partir de este punto.
• Mirad y escuchad (se pueden oír gritos o se puede ver material del accidentado que nos dará pistas para localizarlo).

A. Estamos solamente dos y uno resulta atrapado:

1. Bajaremos por la avalancha sin perder nunca de vista los emplazamientos eventuales del esquiador.

2. Buscaremos muy intensamente durante los diez primeros minutos. Si lo encontramos, liberaremos primero su cara, sacándolo y abrigándolo. Daremos la alarma, que debe ser precisa: lugar y dimensión de la avalancha, número de personas enterradas.
Cualquiera que sea el resultado de nuestra búsqueda, no esperaremos nunca más de 10 minutos para dar la voz de alarma.

B. Si somos varios:

1. Alertad a los grupos profesionales de socorro en montaña inmediatamente, por medio de uno o dos esquiadores según las dificultades del terreno o a través del teléfono móvil.

2. Nombrad un responsable competente para coordinar las búsquedas mientras llegan los grupos profesionales de socorro en montaña. No os rindáis al cansancio: más de la mitad de las personas suelen estar enterradas bajo menos de un metro de nieve y algunas víctimas han sido encontradas vivas varias horas después de su desaparición.

En definitiva:
Estad atentos, aunque creáis conocer el terreno. Incluso en las zonas de seguridad puede persistir el riesgo de avalanchas. Cualquiera que sea vuestra experiencia, nunca podréis estar seguros de que la avalancha no se desencadenará.

La escala europea del riesgo de avalanchas

Avalancha debilRIESGO DÉBIL (1): CONDICIONES FAVORABLES
Suele durar 1/3 de la temporada.El manto nivoso suele estar bien asentado.Es posible que se desencadenen avalanchas espontáneas de escasa importancia, sobre todo si la nieve está mojada.Los desprendimientos de placa provocados por esquiadores pueden producirse con sobrecargas importantes sólo en pendientes muy inclinadas, sobre todo cerca de las crestas y si se han creado recientemente depósitos de nieve venteada en alta montaña.

Avalancha mediaRIESGO LIMITADO (2): CASO NORMAL
Suele durar 1/3 de la temporada. En algunos lugares, en las orientaciones y altitudes descritas por el parte de avalanchas, el manto nivoso sólo está estabilizado parcialmente. Estas zonas concretas exigen elegir cuidadosamente el recorrido.
Los esquiadores pueden desencadenar aludes en caso de sobrecargas importantes (varios esquiadores juntos).
En las pendientes inclinadas, cuyo manto nivoso es particularmente desfavorable, no se puede excluir el desprendimiento provocado por algún esquiador aislado. En pendientes de esta clase pueden producirse también aludes espontáneos aislados, que no suelen aumentar a medida que van bajando (salvo algunas excepciones en primavera).

Avalancha notableRIESGO NOTABLE (3): SITUACIÓN CRÍTICA
Dura 1/4 de la temporada (!!)
En numerosos lugares, en las situaciones y altitudes descritas por el parte de avalanchas, el manto nivoso está estabilizado moderada o escasamente. Los esquiadores aislados pueden desencadenar avalanchas en dichas laderas. Las avalanchas espontáneas son frecuentes en pendientes muy empinadas. Pueden adquirir dimensiones considerables en algunos casos y cubrir zonas con escasa inclinación. También puede producirse desencadenamientos a distancia desde la base de las pendientes. El sonido “boom” nos alerta de este riesgo. Pero también existe otro riesgo solapado que no anuncia su presencia mediante signos de alarma.
Las excursiones con esquís en alta montaña exigen experiencia y un conocimiento suficiente de la nieve y de las avalanchas para ser capaz de elegir un itinerario óptimo utilizando todas las ventajas que ofrece el terreno.
Al cruzar de una vertiente a otra, el itinerario de descenso no debería estar más inclinado que el de ascenso. Lo más prudente es seguir bajando por la huella de la subida y renunciar a variantes de descenso más inclinadas, incluso si son más cortas.

Avalancha fuerteRIESGO FUERTE (4): RIESGO ALTO
En general sólo dura unos pocos días al año.
El manto nivoso está débilmente estabilizado y las pendientes inclinadas (>30º) son peligrosas en todas las orientaciones.
Las avalanchas espontáneas pueden adquirir grandes proporciones y cubrir zonas que tenían reputación de ser seguras con Riesgo 3, para extenderse por grandes extensiones de terreno llano.
Los desencadenamientos a distancia, incluso a gran distancia, son característicos e incluso típicos de este nivel de riesgo.
Ya no puede hablarse de riesgo calculado, por lo que sólo podremos movernos por terreno moderadamente inclinado por el que se pueda acceder sin hacer diagonales (<30º).

Avalancha muy fuerteRIESGO MUY FUERTE (5): SITUACIÓN CATASTRÓFICA
Es excepcional.Las avalanchas llegan hasta el llano. Se recomienda no salir de los refugios o de cualquier otro alojamiento y esperar. El riego disminuye muy rápidamente en general. Ni las pistas forestales rodeadas de árboles protectores pueden considerarse un lugar seguro.

 

 

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