Seguridad en montaña invernal: ARVAS

Seguridad en montaña invernal: ARVAS

antxon ANTXON BURCIO MARTÍN

Guía de Alta Montaña UIAGM.

Guía de Descenso de Barrancos UIAGM.

Técnico Docente de Socorro en Montaña EEAM/FEDME.

Técnico Observador Nivo-Meteorológico por la AEMET /ACNA.

 

Algunas palabras sobre los ARVA

Los considero una herramienta necesaria para cualquier persona que acuda a la montaña en invierno: esquiador de montaña, alpinista, senderista con raquetas.

Su función es la de permitir encontrar en poco tiempo a una persona desaparecida bajo la nieve con la condición, claro está, de que haya supervivientes para hacer la búsqueda. Las estadísticas nos indican que más del 60% de las víctimas fueron encontradas gracias a los ARVA, lo cual representa un porcentaje muy alto de sepultados salvados. Esta cifra, con el tiempo y la mejora de los equipos, con la conciencia de los que acuden a la montaña en invierno y con el adecuado entrenamiento de los equipos, está en clara progresión. De estos resultados queda patente la conveniencia de llevar un equipo así. Pero no es suficiente con llevar un ARVA en la mochila el día deARVAl trayecto, es necesario saber utilizarlo y para ello haber practicado varias veces y conocer bien su manejo.

Encontrarás más adelante la información indispensable y algunos ejemplos de ejercicios para realizar antes de salir. El principio de funcionamiento es bastante simple. En emisión, se tiene un circuito electrónico que crea un campo magnético de intensidad relativamente débil, a fin de minimizar el consumo eléctrico. Una antena emite este campo al exterior, campo cuya intensidad disminuye, ya que se “diluye en el espacio” como una onda se debilita en un plano de agua. En recepción, la captación de la señal (campo electromagnético débil) se hace por antena. La señal se amplía mucho entonces, pues se convierte en onda sonora (altavoz). El aparato consume mucha más energía en posición “recepción”, lo que reduce la autonomía en caso de búsqueda.

¿ Cómo utilizar un ARVA ?.

La utilización de un ARVA, para el que lo tenga por primera vez en sus manos, no está muy clara. Es necesario seguir algunos consejos para utilizarlo de la manera más eficiente.

Durante la temporada el aparato puede estar guardado en la mochila, preparado para funcionar. A los despistados que en el momento de calzarse se dan cuenta de que lo han olvidado en casa, se les puede aconsejar que lo guarden siempre en las botas de esquí (que no se olvidan casi nunca en casa). Durante el verano se aconseja sacar las pilas para que no estropeen ni corroan lo electrónico.

Durante la marcha

Muchos se preguntan si el ARVA debe estar conectado sólo en los lugares peligrosos.

¡ Esto es un error! Ya que has elegido una protección eficaz en caso de avalanchas, aprovéchala totalmente. Desde el momento en que te pones los esquís, lleva tu ARVA y ponlo en funcionamiento. Es verdad que los accidentes por avalanchas en las que las víctimas se encontraban en zonas donde todavía no había nieve son rarísimos; pero, a veces, las avalanchas descienden más abajo del límite de la nieve y pueden provocar accidentes. La manera de llevar un ARVA es muy importante. Debes llevarlo contigo y protegido (debajo de la ropa). Ya les ha ocurrido a los socorristas encontrar la mochila con el aparato (en marcha), mientras la víctima se encontraba bastante lejos de aquella, que había sido arrancada por la violencia del choque. Además, si el ARVA no está protegido por la ropa, estará en contacto con la nieve y su temperatura caerá por debajo de los cero grados: las pilas, a baja temperatura, tienen la fatal costumbre de perder gran parte de su fuerza. Puedes disminuir tus posibilidades de ser encontrado si llevas el ARVA en el exterior. Pero no te lo coloques de cualquier manera, pues también ha ocurrido que un esquiador accidentado haya sido estrangulado por la correa de su ARVA. Se aconseja verificar en grupo que cada uno tenga en funcionamiento su ARVA antes de iniciar la marcha. Para ello se puede hacer pasar a todo el mundo delante de alguno de vosotros, quien tendrá puesto su aparato en posición de localización.

La búsqueda

Lo primero que hay que hacer al comienzo de una búsqueda es cambiar el ARVA de emisión a recepción. Recordad que a partir de este momento el salvador no está protegido y que, si se produce una segunda avalancha, debe volver a cambiar a emisión (ciertos modelos han sido concebidos para ello). A continuación, es preciso captar la primera señal (exige silencio para ser más eficaz). Con un alcance seguro de 10 a 20 metros, si la avalancha no es demasiado importante o si se tiene localizada la zona donde debe hacerse la búsqueda, el ARVA debería permitir oír el bip-bip característico. Si no obtienes ningún sonido, asegúrate de que estás en la máxima potencia.

Si no, se deberá recorrer la avalancha por bandas de 10 a 20 metros. A partir de la recepción de la primera señal, es necesario adoptar una estrategia (se ve demasiado a menudo en las prácticas con cursillistas buscar en todas las direcciones y no encontrar nada, cuando tienen una señal). Esta estrategia debe ser muy simple y hay que atenerse a ella. Vamos a presentar dos maneras de actuar.

La técnica de los “ángulos rectos”.

Es la más clásica, la más fácil de seguir si te ves afectado por un accidente, pues está descrita al dorso del aparato. Tiene el mérito de ser simple y metódica y, si se conoce bien, la actuación será mecánica incluso en momentos de pánico. La señal, oída en el altavoz o en el auricular, debe REDUCIRSE AL MINIMO AUDIBLE (el oído es muy sensible a las variaciones de los ruidos débiles, lo es mucho menos a las variaciones de los ruidos fuertes), para determinar si aumenta o desaparece cuando nos desplazamos. Se elige una línea recta de búsqueda en función del terreno. A menudo se trata de una línea horizontal sobre la que es fácil desplazarse. Se marcan sobre esta línea los puntos donde la señal desaparece. A continuación es preciso colocarse en el centro de este segmento y describir la línea perpendicular buscando los dos puntos de desaparición de la señal (no olvidar reducir el botón de potencia para restablecer un débil nivel de audición). Después de 3 o 4 operaciones, nos encontraremos en la vertical del emisor que puede ser localizado con precisión. Incluso es posible, con un poco de práctica, tocarlo con una sonda.

Por tanto:

TÉCNICA DE LOS ANGULOS RECTOS

o  Poner el ARVA en posición de búsqueda.

o  Obtener una primera señal y DISMINUIR SU INTENSIDAD sonora.

o  Elegir un eje de búsqueda.

o  Buscar dos puntos de extinción de la señal (el máximo está en el centro).

o  Desde el centro, repetir la operación sobre la recta perpendicular.

o  No olvidar bajar siempre el sonido.

o  Repetir la operación hasta una localización correcta.

o  Delimitar con la sonda para conocer la profundidad.

La técnica llamada “direccional”.

Se trata en realidad de volver a subir la curva de señal al máximo por pequeños tramos rectilíneos. Cuando se tenga una señal, después de haber reducido, se busca la dirección donde el bip-bip es mayor. Se recorren algunos metros en esta dirección y se repite la operación tantas veces como sea necesario para llegar sobre el emisor (5 o 6 suelen ser suficientes generalmente). Al pasar se nota que las secciones descritas no están en línea recta, sino que forman una curva que se desvía hacia el emisor.

Por tanto:

TÉCNICA LLAMADA DIRECCIONAL

o  Ponerse en búsqueda y obtener la primera señal.

o  Buscar la dirección del sonido más intenso.

o  Avanzar algunos metros REDUCIENDO el sonido.

o  Repetir hasta encontrar al emisor.

o  Localizar exactamente con la sonda.

Finalmente se consultarán y se pondrán en práctica con provecho los consejos dados a continuación, que proponen un ejercicio práctico sobre el manejo del ARVA.

MODELO DE ENTRENAMIENTO PARA EL MANEJO DE LOS ARVA.

Si se quiere ser capaz de utilizar bien el ARVA, sólo hay un secreto: entrenarse periódicamente. Esto dará al mismo tiempo habilidad técnica y una confianza efectiva en caso de necesidad.

Ya se sea un profesional o un esquiador de fin de semana, es indispensable hacer, al menos una vez al año, un ejercicio de búsqueda con ARVA. Al comienzo de temporada será el momento de poner pilas nuevas y de asegurarse de que uno está bien preparado. Vamos a describir aquí un ejercicio-tipo, tal como puede ser organizado en el ámbito de un curso de formación o en el seno de un club. El responsable programará un día de práctica cuyo tema sea la supervisión del material de esquí y de seguridad. He aquí cómo se podría desarrollar.

Elección del terreno de prácticas:

Se elegirá preferentemente un sitio adecuado, es decir, un sitio en el que haya caído una avalancha los días anteriores (poco probable al comienzo de temporada) o una pequeña cañada proclive a las avalanchas. Atención: si las condiciones son realmente peligrosas, no nos meteremos en la boca del lobo.

La superficie del terreno de prácticas es importante; una extensión de media hectárea (100 metros de ancho por 50 de alto) es suficiente. Si se tiene dónde escoger, es preferible una pendiente, que convertirá el ejercicio en más real.

Precauciones:

Nos aseguraremos siempre de que el lugar no está expuesto a una avalancha real. Si es así, se cambiará de emplazamiento. Si no es posible, se colocará un vigía protegido y provisto de un silbato, para que, en caso de peligro, pueda avisar sin posibilidades de error.

Material:

Además del ARVA (se esconderán 2 o 3, los demás se utilizarán para la búsqueda), serán necesarios banderines (a ser posible de dos colores) para delimitar la avalancha y para balizar la búsqueda. Hay que contar también con un reloj-cronómetro y un cuaderno de notas con lápiz.

Si hay nieve, será mejor envolver los ARVA en bolsas de plástico, aunque se crea que pueden apagarse. Para la búsqueda son necesarias las palas y las sondas.

Preparación del ejercicio:

Es necesario hacer grupos de antemano; uno de los grupos prepara el ejercicio (una o dos personas) y va a controlar la búsqueda. Para que el simulacro sea provechoso para todos, es preciso que la búsqueda se efectúe individualmente, a fin de que cada uno tenga la sensación de apreciar sus capacidades reales. El “director” del ejercicio comienza por delimitar la “avalancha” con banderines de un color. Después va a esconder varios ARVA en la nieve a profundidades variables de unos 50 centímetros (o más si tiene el ánimo de cavar un agujero con la pala). Para ser más acorde con la realidad, se pueden esconder a veces los ARVA agrupados, incluso uno encima del otro. Si se quiere que el ejercicio sea lo más real posible, se elegirá esconder los ARVA en las llamadas zonas preferentes, aquellas en las que las víctimas han solido ser encontradas (encima de obstáculos, rellanos, partes profundas de vaguadas, bordes de la avalancha…). Por lo demás todo es posible, incluso esconder un ARVA en un árbol (método que tiene el mérito de comprobar si el buscador es capaz de localizar a un desaparecido sea cual sea el lugar). El ejercicio está preparado. El director va a poder dejar al primer equipo de búsqueda y cronometrar el hallazgo de los ARVA enterrados.

La búsqueda:

El equipo de búsqueda, formado por dos personas con ARVA en recepción, pala y sonda, intenta obtener la primera señal. Para esto explora rápidamente el sitio con la recepción al máximo. Una vez examinada la dimensión de la avalancha, la primera señal se obtiene enseguida (si no, se puede comprobar el alcance del receptor, que a veces está estropeado o desconectado). La experiencia demuestra que normalmente los dos o tres ARVA escondidos son encontrados en unos cinco minutos. Los buenos manipuladores pueden reducir este tiempo notablemente. Más allá de los diez minutos, quizá es preciso preguntarse sobre el nivel de preparación de sus compañeros de equipo.

Algunas pruebas complementarias.

Se aprovechará este ejercicio para comprobar el estado del material y, eventualmente, el estado de las pilas. Controlad el alcance con dos juegos de pilas más o menos nuevas, quizá os quedéis sorprendidos. Mirad también la influencia de la orientación recíproca del emisor en relación con el receptor.

EL PALEO ESTRATÉGICO.

Ya hemos localizado con precisión el lugar y la profundidad en la que se encuentra la víctima, ahora debemos liberarla con la máxima rapidez posible y, para ello, tenemos que cavar con nuestras palas. Mantendremos siempre la norma de no empezar a cavar encima del lugar donde hemos localizado a la víctima, ya que el peso de los socorristas puede apelmazar más la nieve e, incluso agravar la situación de la persona sepultada. Por eso debemos actuar de la forma siguiente:

o    Retirarse pendiente abajo una distancia equivalente a multiplicar 1,5 por la profundidad estimada del enterramiento y comenzar a palear la nieve, preferentemente de rodillas.

o    En el caso de un solo rescatador, la anchura de la zanja será aproximadamente de 1,25 metros, aconsejándose una anchura de 2 metros para más de dos rescatadores.

o    La organización del paleo se hará de manera que la aproximación horizontal no comenzará hasta casi haber alcanzado la profundidad del enterramiento, con el fin de no comprometer una posible cámara de aire que pueda mantener con vida a la víctima.

o    En el caso de un solo paleador, la nieve se irá tirando hacia los laterales y, al llegar a la altura de la cintura, se procederá a construir una terraza detrás que nos permitirá seguir retirando más nieve en esa dirección. Si hay varios paleadores, unos harán el agujero de aproximación a la víctima mientras los otros retiran hacia los laterales la nieve apartada por estos, construyendo terrazas por detrás.

o    Una vez localizado el cuerpo, se procede a liberar sus vías respiratorias por solo uno de los rescatadores, mientras los demás preparan la zona de la extracción

Arvas1

Arvas2

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