Susana Ruiz, en la cima de un sueño

Susana Ruiz, en la cima de un sueño

Susana es todo un ejemplo de superación. A sus 31 años, y a pesar de convivir con la diabetes tipo 1 desde los 11, esta navarra ha conseguido cumplir su sueño, llegar hasta el campo base del Everest (5300 m). Y finalmente, fue más arriba y alcanzó la cima del Kala Patthar (5.545 m).

Dieciocho días de trekking, un equipo de telemedicina, esfuerzo y una gran ilusión han marcado la aventura de Susana. Y es que a ella no le gusta ponerse frenos: «Durante todos estos años, he intentado como muchos diabéticos, que la diabetes no supusiese una barrera a la hora de cumplir mis sueños». Desde Ternua también hemos querido impulsar su sueño y la hemos provisto de ropa para su gran reto.

Allanando el terreno

Susana Ruiz: preparaciónAntes de su viaje, Susana se preparó a conciencia en el gimnasio, además hizo varias excursiones y escapadas a la montaña. Sin embargo, tenía que centrarse también en su enfermedad y en cómo controlarla en una aventura donde iba a subir a más de 5000 metros de altura. Y lo hizo. En una demostración clara de que querer es poder, Susana contactó con varios laboratorios para que le facilitaran productos específicos para la subida y tratamientos para condiciones extremas.

Y de esta forma Susana llenó su mochila de aparatos no muy comunes en el trekking como un medidor continuo de glucosa (A. Menarini Diagnostics), una solución para controlar los niveles (Glup up de Faes Farma) y un sistema de telemedicina (Dexcom Platiniun G4) que le permitía enviar sus datos médicos, análisis… a su equipo de médicos en el hospital de Galdakao.

El camino hacia el Everest

Susana comenzó su aventura junto con otras 8 personas y su marido, el cual como ella misma reconoce «es un apoyo 100%». La ruta de trekking empezó en Jiri (1955 metros) y continuó por Lukla y el parque de Sagarmatha hasta alcanzar los 5.545 de la cima del Kala Patthar desde donde se divisa el campo base de Everest. Por suerte, todo fue bien: «En todo el viaje no he sufrido ninguna hipoglucemia. En cuanto veía que el azúcar estaba bajando, me reponía sin llegar a sufrir mareos ni bajada de fuerzas».

Susana Ruiz en la cima

Cada día caminaban entre siete y once horas, dependiendo del tramo. La experiencia ha sido «dura pero preciosa». Cuando llegó a la cima, Susana no pudo contener las lágrimas de emoción, de esas que brotan cuando se siente una felicidad plena, de esas que arrastran grandes esfuerzos y coronan sueños cumplidos.

Non gogoa, han zangoa!

Otros colaboradores en el proyecto: Transportes AZKAR

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