Tras los pasos de los balleneros vascos

Tras los pasos de los balleneros vascos

Siguiendo la estela de los balleneros vascos, Haritz Rodriguez (tokitan.tv) y Rebeca Rodríguez (debocados.com) han viajado hasta Islandia para visitar los fiordos del Oeste, las huellas de asentamientos de pescadores vascos y conocer de primera mano los trágicos sucesos de 1615 en los que se vieron implicados nuestros balleneros. Ternua les ha estado acompañando en toda esta aventura.

La presencia de los balleneros vascos al otro lado del Atlántico fue especialmente patente en la costa de Labrador y Terranova, uno de los principales destinos de los balleneros vascos al

Fiordos islandeses

Haritz y Rebeca Rodríguez

que llamaron Ternua. Es donde se pueden encontrar más restos arqueológicos de un pueblo aventurero, navegante que ya desde el siglo XIII surcaba los mares gracias a las técnicas aprendidas de los vikingos.

Pero Terranova o Ternua no era el único destino de nuestros antepasados. Los balleneros vascos también navegaron hacia tierras del norte, hacia Islandia, donde mantuvieron una relación estable y comercial con los habitantes de aquel país durante siglos. Esta ruta, menos conocida pero activa desde el siglo XV, es la que han ido a conocer Haritz y Rebeca Rodríguez. Ternua, por supuesto, ha viajado con ellos

Los restos arqueológicos de los balleneros vascos en el fiordo Steingrímsfjörður

restos arqueológicos

Restos arqueológicos de balleneros vascos

Partiendo de la localidad de Ísafjörður, tras cerca de cuatro horas en coche, se llega a un pequeño pueblo pesquera llamado Strákatangi, una localidad en la que se encuentran los restos arqueológicos que hablan del paso de nuestros balleneros vascos por estas frías tierras. “Al igual que las que se encontraron en Terranova, estos restos son edificios para el tratamiento de las ballenas. Una pequeña estación ballenera que muestra un antiguo horno y un edificio que estudiantes locales han estado excavando. Encontrarlos fue muy difícil, son poco conocidos y no son visitables, por lo que no están debidamente señalizados” subraya Haritz Rodríguez.

No obstante, esta visita no era más que una de las etapas de este viaje. Siguiendo la estela de los marineros vascos, Haritz y Rebeca pusieron rumbo a la zona de Bolungarvik e Isafjordur, y se toparon con una de las historias más negras de la relación vasco-islandesa que recogida en un poema de la época, y generación tras generación, ha llegado hasta nuestros días.

Los trágicos sucesos de 1.615

Todo ocurrió en una pequeña isla llamada Æðey en la que los tripulantes de tres balleneros vascos se toparon de bruces con la muerte. “Por entonces Islandia estaba dominada por el Rey de Dinamarca quien aprobó un edicto para la apropiación de los barcos vascos alentando a la matanza de los tripulantes bajo el argumento de robar pero no paso nada grave hasta el último día”, subraya Haritz.

Según un poema de la época, un iceberg arrastrado por el viento impactó contra los balleneros vascos atracados en puerto y además de hundir dos de ellos, dejó inutilizado el tercero. “Unos 90 marineros se vieron obligados a subsistir. Mientras unos buscaban un barco para volverse a su tierra otros, sin armas para defenderse, fueron asesinados brutal e impunemente gracias al edicto del Rey. Es una historia que se recuerda y se enseña en la escuela como parte de su pasado y hemos comprobado que hoy todavía, dadas las pocas muertes violentas que ocurren en este país, los islandeses se avergüenzan de aquello”.

Diccionario euskara-islandés

Este suceso, sin embargo, no puede empañar todos los años, siglos de colaboración pacífica entre estos dos pueblos. De la relación y de la necesidad de entendimiento entre los balleneros y los locales, por ejemplo, nació el primer diccionario conocido de una lengua viva en Islandia, el euskera-islandés, un manuscrito de gran interés que data del siglo XVII y se conserva en el Instituto Árni Magnússon, en Reikiavik.

Haritz y Rebeca Rodríguez se acercaron hasta el museo para ver el manuscrito y charlar con una de sus responsables. “Es un manuscrito que consta de dos glosarios, el primero de 16 páginas, con 517 palabras, y el segundo de 10, con 228 palabras. En total cuenta con 745 palabras en ambos idiomas. Fue una cosa muy emocionante, en el manuscrito se pueden encontrar palabras de uso común, así como otras propias de la actividad ballenera. Es más, estando frente a frente un islandés y un euskaldun, nos pusimos a jugar y comprobar la utilidad del mismo. Fue muy divertido”, relata Haritz.

Cola be ballena jorobada

Cola de ballena jorobada en Islandia

El día estrella: Avistamiento de ballenas

Tras un desapacible día de espera, en el que la niebla y la lluvia no dejaron zarpar al barco para avistar ballenas, Haritz y Rebeca se embarcaron para enfrentarse a uno de los momentos

más esperados del viaje. La tierra, los museos, los paisajes no son nada comparado con el avistamiento de una ballena. Pocas sensaciones se comparan con la emoción experimentada al observar un cetáceo, la elegancia de sus movimientos antes de zambullirse en las profundidades. “La espera mereció la pena. Nos quedamos un día más de lo previsto pero la emoción que da el ver a un animal de 30 toneladas, de esa poderosa cola surcando las aguas… casi no pude ni hacerle fotos” cuenta Haritz recordando el momento en el que avistaron una ballena jorobada.

Un viaje corto, pero intenso y lleno de emociones en el que han estado acompañados por Ternua y que han resumido en su blog tokitan.tv. Siete días recogidos en este maravilloso video que esperamos disfrutéis.

Road trip around Iceland from Barking Blogs on Vimeo.

Un comentario

  1. Javier 17 julio, 2014 at 2:35

    Que lugar más increíble es Islandia. El año que viene con suerte iremos a realizar una de las rutas que atraviesan la isla. ¡Que ganas!.

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