WOPEAK, caminos compartidos

WOPEAK, caminos compartidos

Una dura enfermedad, un objetivo, un reto, un compromiso, una montaña, una lucha y un camino: WOPEAK. Mikel Rentería y Mentxu Mendieta dieron vida a la fundación WOP después de que su hijo fuera diagnosticado de una enfermedad poco común llamada adrenoleucodistrofia. En ese momento nació un camino hacia delante lleno de trabajo, de esfuerzo, compromiso y fuerza con el objetivo de destinar el beneficio de su actividad a la investigación de enfermedades neurodegenerativas.

En esos valores se gestó el proyecto WOPEAK, la conquista gradual de ocho cimas, de mil en mil metros, empezando por el Gorbea y acabando en un ochomil. Hace un año la Expedición WOPeak con Alberto Iñurrategi, Juan Vallejo y Mikel Zabalza abrió una vía en la cara Sur del Paiju Peak y dio lugar a la película “2t On Paiju Peak”, donde la historia de esta ascensión se mezcla con la vida de Mikel y Mentxu, fundadores de WOP.

Ahora, Ternua se une a este reto y la cordada está a punto de comenzar su próximo objetivo: un 7.000 del que existe poca información, donde esperan abrir nueva vía y lograr una cima que pocos han alcanzado. Alberto Iñurrategi nos adentra en este proyecto en primera persona.

Compartir la misma visión, por Alberto Iñurrategi

“Ternua ha sido mi compañera de cordada durante los últimos 24 años, en los que hemos compartido muchas experiencias y alcanzado algunas metas. Hemos compartido, sobre todo, una manera de hacer las cosas, una forma determinada de asomarnos a la montaña. Coincidimos en ser fieles a unos principios y en subrayar la importancia del camino; en que el modo de acceder a la cumbre puede ser más trascendente que la misma cumbre.

WOPEAK es nuestro último proyecto, una iniciativa impulsada por la Fundación WOP (The Walk On Proyect) que trabaja en la lucha contra las enfermedades neurodegenerativas y Chamlang, en el Himalaya de Nepal, nuestra siguiente meta. WOPeak ha surgido de la inquietud de seguir haciendo aquello que nos apasiona: alpinismo de dificultad en altitud.

¿Qué espero que pueda aportarme Chamlang? La respuesta es sencilla: coherencia. Va a permitirme seguir siendo coherente con un estilo de vida, con una forma de entender la montaña que creo no haber abandonado nunca.

Con ese propósito, con la racionalidad y la lógica como metas, nos espera un “sietemil” con sólo cinco ascensiones, de un importante compromiso técnico, a cuya cumbre trataremos de llegar por una vía inédita.
Chamlang, con sus 7.319m., va a ser nuestro objetivo los próximos meses, ante el que reafirmamos el compromiso con quienes nos han apoyado y concedido su confianza: hacer una expedición seria, alejada tanto de la heroicidad como de la verbena.”

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